domingo, 17 de febrero de 2019

La medicina personalizada llega al cáncer infantil

Itzal tenía cinco años cuando le diagnosticaron un tumor muy agresivo que requería de una quimioterapia muy potente y una cirugía mutilante. La pequeña inició el tratamiento y soportó las secuelas de esas pastillas que le obligaban a tomar: vomitaba, se le caía el pelo. Hasta que en el hospital Vall d’Hebron de Barcelona, secuenciaron el genoma de su tumor y descubrieron que, en realidad, esa masa en la vejiga era un cáncer , un tumor localmente agresivo pero que no hace metástasis.  En pocos meses, la intervención para extirpar el tumor fue mínimamente invasiva y sin secuelas. El análisis genético de su tumor dio una vuelta de tuerca a su pronóstico y constató algo de sobra extendido en la oncología de adultos: la medicina personalizada de precisión salva vidas.

El de Itzal es uno de los 45 casos que han pasado por el proyecto Comik (Medicina Ómica en Niños)  La idea es encontrar, a través de la secuenciación genómica de los tumores, la firma genética de las neoplasias, todo su libro de instrucciones para detectar posibles anomalías en sus genes y buscar tratamientos dirigidos de forma específica para cada tumor.

Dia Internacional del Cancer infantil

El cáncer infantil afecta a uno de cada 7.000 menores de 15 años. El 80% de los casos se curan.

Desde que se puso en marcha el proyecto en 2016 , ya han pasado por el proyecto unos 45 niños. El 35% se ha beneficiado de tratamientos personalizados gracias a la información que reveló el análisis genómico de sus tumores. “Tuvimos una niña de unos seis años con un neuroblastoma metastásico. Estos pacientes, a día de hoy, tienen una supervivencia muy baja. Hicimos una quimio muy larga y agresiva y no hubo respuesta. El tumor fue refractario a todos los tratamientos. Hicimos el programa de secuenciación y encontramos una alteración molecular que le hacía sensible a un tratamiento dirigido con el que lleva más de dos años. La enfermedad está estable desde hace dos años y ella está asintomática”, relata Hladun.


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