domingo, 26 de febrero de 2017

Por qué su pelo es liso o rizado: la ciencia lo explica

La razón por la que su pelo es liso o rizado no es algo sencillo, ni trivial. Por un lado, el tipo de formato capilar es tan potente como para amargar psicológicamente parte de la adolescencia y juventud de cualquier chaval, bien porque su imagen a lo afro le hace ser el diferente del grupo, por ejemplo, o porque su melena lacia es incompatible con lucir un peinado con gracia y volumen. Por otro lado, he aquí lo que nos interesa, detrás de un solo pelo se esconde un batallón de intrigantes circunstancias biológicas, genéticas y fisiológicas que explican por qué una fibra capilar puede ser curvada o recta.
A modo de curiosidad diremos que según los datos que difunde la empresa estadounidense de genómica nutricional GB HealthWatch, basados en las investigaciones de los doctores del Instituto de Investigación Médica de Queensland (Australia), el 45% de la población caucásica en Europa tiene el cabello liso, otro 40% lo luce ondulado, y un 15% pertenece al grupo de lo que popularmente se conoce como rizo cerrado. Por el momento, lo que la ciencia cuenta al respecto es que el hecho de pertenecer a una categoría u otra, de forma natural, depende de tres elementos interrelacionados.
“La predisposición genética y los factores internos que heredamos de nuestros antepasados son los que hacen que una persona nazca con el pelo liso o con el pelo rizado”, comenta la doctora Xenia Vorobieva, dermatóloga estética del Institut Vila-Rovira, especialistas en recuperación de pelo y estética capilar. En gran medida, como apunta la experta, son estos genes los que van a determinar casi todo. Concretamente, uno con nombre propio: TCHH. Es el que genera la proteína Tricohialina, presente en las células que conforman cada folículo y que, por tanto, tiene mucho que decir a la hora de dar resistencia y forma a la raíz del pelo. Porque el folículo también es clave, pero esto lo explicaremos más adelante. Con respecto al TCHH el gran descubrimiento llegó en 2009, cuando los mencionados científicos del Instituto de Investigación Médica de Queensland hallaron que una mutación de este gen era responsable de la formación del pelo rizado entre un porcentaje de la población europea. Su presencia en el ADN de cada persona marcaba la diferencia entre quienes tenían la cabellera lisa y los que la lucían rizada. LEER MÁS.
Resultado de imagen de pelo rizado o liso

miércoles, 22 de febrero de 2017

¿Editaría los genes de su próximo hijo para que fuera mejor que el anterior?

''La genética podría permitirnos crear individuos más listos, bellos y longevos''. 

El procedimiento de una prueba genética es muy sencillo: se toma una muestra de saliva y se envía al laboratorio donde se extrae ADN de las células. 

       Hay tests de este tipo para saber la compatibilidad genética con su pareja y evitan en lo posible la afección de dolencias a su futuro bebé; para chequear a los donantes de óvulos y semen; para conocer genéticamente a un embrión antes de su implantación en el útero y para, en fin, anticiparse a un destino genético que cada vez más iremos manipulando para disfrutar de una mayor calidad de vida. 
          Ciertamente, suena a manipular la genética con la que vinimos al mundo, pero ningún comité ético cuestiona el tratamiento de enfermedades específicas. “La mayoría de bioéticos distingue sabiamente entre la terapia génica aplicada a células somáticas (no sexuales) y a las reproductivas o germinales”, explica Blanca Laffon, profesora titular de Psicobiología en la Universidad de A Coruña y coautora del libro Terapia génica (CSIC y Catarata). 
La terapia de células somáticas sigue los mismos principios que las terapias con fármacos habituales, pero los referentes a las células reproductoras son más difíciles de clarificar.
     Hoy ya es posible librar a la descendencia de según qué enfermedades genéticas mediante la fecundación in vitro y la selección de embriones, y eso no implica demasiadas aclaraciones éticas. Pero ¿y si lo que se persiguiera es la mejora de la condición genética del individuo, incrementando su esperanza de vida, o su belleza, inteligencia o aptitudes deportivas? 
       Como casi todo en la vida, si se acaba haciendo un uso perjudicial de una tecnología tan sumamente prometedora, la culpa, desde luego, no será de la ciencia, sino de aquellos que, como en todos los campos, ven en los descubrimientos provechos que nada tienen que ver con el bien común. Será imprescindible blindar a nivel internacional a los comités de bioética del mundo para que, a modo de test genético, se anticipen a todos esos riesgos.
Pero las aplicaciones de conocer cuál es su material genético no se limita únicamente al posible diseño a medida de su descendencia. La ciencia camina hacia una futura medicina personalizada. 

20 años de la oveja Dolly: ¿por qué los clones mueren jóvenes?


En 1997, los biólogos Keith Campell e Ian Wilmut presentaron al mundo a la oveja Dolly. Con ella nació una revolución científica y social


En 1997, los biólogos Keith Campell, Ian Wilmut y otros compañeros presentaron al mundo a la oveja Dolly. No era un cordero cualquiera, sino un clon. No había nacido de un óvulo y un espermatozoide, sino que provenía de una célula glandular mamaria de otra oveja que ya no estaba viva, una Finn Dorset de seis años de edad. Con ella nació también una revolución científica y social. LEER MÁS...



Fuente: elpais.com

lunes, 20 de febrero de 2017

Una terapia génica devuelve la audición a ratones sordos

La terapia génica trata de corregir errores genéticos que producen enfermedades. Para conseguirlo, una de las vías más frecuentes consiste en infectar al paciente con el gen adecuado empleando un virus. Las dificultades de la técnica hacen que, por el momento, se mantenga como un tratamiento principalmente experimental, que solo se emplea en pacientes que no tienen ninguna otra alternativa.
La revista Nature Biotechnology publica hoy dos resultados interesantes para el tratamiento de problemas del oído empleando este tipo de técnicas aunque, por ahora, los únicos beneficiados son ratones. Los dos trabajos van dirigidos a enfermedades auditivas de origen genético, un tipo de dolencias que afectan a alrededor de 125 millones de personas en todo el mundo.
Una de las principales dificultades a las que se habían enfrentado los científicos cuando trataban de llevar los genes correctos hasta la región del oído donde se encuentra el defecto es encontrar el vector adecuado. Hasta ahora, los virus empleados para el transporte no eran capaces de entrar en las células del oído interno que perciben las ondas sonoras.
En el primero de los dos artículos publicados en Nature Biotechnology, codirigido por Konstantina StankovicJeffrey Holt y Luk Vandenberghe, todos miembros de instituciones asociadas a la Universidad de Harvard, en Boston (EEUU), los autores muestran cómo lograron introducir un gen que produce una proteína fluorescente en las células ciliadas internas y externas del oído de un ratón. Para conseguirlo, emplearon una variante sintética de un virus, Anc80L65, que infecta a los humanos sin hacerlos enfermar. Además de llevar los genes hasta su destino, el experimento mostró que la introducción de los genes no tiene efectos secundarios.
En un segundo artículo, otro grupo de la misma universidad liderado por Gwenaëlle Géléoc utilizó el mismo virus para tratar a ratones con síndrome de Usher. Esta enfermedad genética causa sordera, problemas de equilibrio y ceguera. Los investigadores introdujeron una copia normal del gen mutado, el Ush1c, en ratones con la enfermedad poco después de su nacimiento. El tratamiento hizo que se incrementasen los niveles de la proteína producida por ese gen cuando funciona correctamente y eso se tradujo en una recuperación de la audición.
En primer lugar, los autores pusieron a prueba a los ratones que antes eran sordos sometiéndolos a ruidos fuertes para ver si se asustaban. Además de responder positivamente a esa prueba, los ratones fueron sometidos después a mediciones de las regiones auditivas de su cerebro. Así, observaron que 19 de 25 ratones percibían sonidos menos intensos, por debajo de los 80 decibelios, el equivalente a una oficina con más de diez personas. El grupo que más beneficio recibió del tratamiento llegó a percibir sonidos de hasta 25 decibelios, una sensibilidad normal para un ratón. Los autores comprobaron también que el tratamiento mejoró los problemas de equilibrio asociados al síndrome de Usher.
Para trasladar estos resultados a los humanos, aún queda un trayecto importante. Por un lado, los responsables del estudio mencionan la necesidad de realizar el tratamiento justo después del nacimiento. Cuando la terapia se retrasó más de diez días, no tuvo efecto. Ahora, quieren probar su técnica en animales más grandes y con otras formas de pérdida auditiva de origen genético. En total, hay más de 100 defectos genéticos que producen enfermedades de este tipo.

domingo, 19 de febrero de 2017

Científicos descubren los genes que nos dejan calvos

Hasta ahora, habíamos conseguido relacionar la alopecia con un grupo pequeño de genes. Sin embargo, una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Edimburgo (Escocia) ha descubierto un total de 287 genes implicados en la posibilidad de desarrollar calvicie.
Se trata del estudio más amplio sobre la relación entre la pérdida de cabello y la genética.

 Los investigadores examinaron los datos genéticos y de salud de 52.874 personas (hombres blancos británicos de entre 40 y 69 años), con una edad media de 57,2 años. De todos ellos, 16.724 (el 31.6%) no tenían pérdida de cabello, 12.135 (el 23.0%) sufrieron pérdida leve de cabello; 14.234 hombres (el 26.9%) sufrieron pérdida moderada de cabello y finalmente 9.781 (el 18.5%) perdieron cabello de forma severa.

Consiguieron localizar finalmente hasta 287 regiones genéticas involucradas en la estructura y desarrollo del pelo; la mayoría forman parte de cromosomas no sexuales, pero ciertamente una parte sustancial (13 genes) pertenece al cromosoma X, el que los varones heredan de las madres.

Diseñaron una fórmula que logró identificar a personas predispuestas a desarrollar calvicie severa a partir de la presencia o ausencia de ciertos marcadores genéticos en su ADN. Sin embargo, no se trata de predicciones individualizadas, sino del establecimiento de subgrupos de población en los que el peligro de perder el pelo es bastante más elevado que en otros. Pese a las limitaciones del estudio (el no poder hacer una predicción individualizada exacta), se trata de un gran avance en la comprensión de la arquitectura genética de la calvicie de patrón masculino.