viernes, 10 de mayo de 2019

Los peces abisales ven los colores casi en la oscuridad


Descubren un superpotente sistema de visión en especies que viven a 1.500 metros de profundidad

En las profundidades de los océanos de la Tierra, a 1.500 metros bajo el nivel del mar, el mundo es oscuro. Hasta ahora, los investigadores creían que los peces que habitaban esos negros abismos no veían los colores. Pero estaban equivocados. Un nuevo estudio ha descubierto que algunos peces abisales están equipados de un sistema visual no descrito previamente que les permite distinguir tonos entre la negrura. Estos ojos superpotentes son capaces de detectar las señales bioluminiscentes de los órganos emisores de luz que tienen muchas de las criaturas de las profundidades, y así diferenciar rápidamente a una presa de un depredador en un ambiente hostil en el que los unos se comen a los otros en la oscuridad. La investigación ha sido realizada por un equipo internacional liderado por la Universidad de Basilea (Suiza).

Los vertebrados, incluidos los humanos, utilizan dos tipos de células fotorreceptoras, bastones y conos, para poder ver.

Tanto los bastones como los conos contienen unas proteínas llamadas opsinas que absorben la luz en longitudes de onda específicas. Sin embargo, el 99% de todos los vertebrados tiene solo una opsina en sus bastones, por lo que la mayoría son ciegos al color en condiciones de luz tenue. Los peces de aguas profundas que viven entre 200 y 1.500 metros bajo la superficie no son una excepción.

Al analizar 101 genomas de peces, se reveló un novedoso sistema visual que, en lugar de usar una sola opsina para ver en la oscuridad, como la mayoría de los otros vertebrados, se basa en múltiples opsinas sintonizadas para cubrir una amplia gama de la bioluminiscencia emitida por organismos de aguas profundas.

Para el investigador, esta habilidad podría haber evolucionado como un arma de supervivencia. «Hay muchos colores de bioluminiscencia, la luz producida y emitida por organismos vivos, allí abajo, y aparece principalmente en los destellos que vienen de otros peces. Si quieres sobrevivir allí, necesitas decidir rápidamente si estás viendo un depredador o presa potencial», señala. Por ejemplo, el rape atrae a sus presas con sus órganos bioluminiscentes.

Los investigadores señalan que este hallazgo puede «ayudar a redefinir el paradigma actual de la visión de la evolución de los vertebrados», tal y como ha ocurrido para otras familias al utilizar la lectura del genoma.

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