domingo, 21 de enero de 2018

Así funciona el cerebro de un codicioso


Félix Millet, el principal encausado del caso Palau, a la salida de la Audiencia Provincial de Barcelona donde se la ha comunicado la sentencia de 9 años y 8 meses de prisión.

Al conocer la noticia de que el rico empresario catalán Fèlix Maria Millet i Tusellcobró a sus consuegros la mitad de los gastos de la boda de su hija cuando en realidad el que pagaba el total de lo gastado (81.156 euros) era la Fundación Orfeó Català i Palau de la Música de Barcelona, del que el propio Millet es director y fundador, no resistí la tentación de considerar que la codicia es una enfermedad mental, o sea, una enfermedad del cerebro. ¿Cómo si no?, alcancé a preguntarme. No resulta fácil entender el sentimiento que alberga la codicia, meterse en la piel del codicioso. ¿Por qué gente que ya es muy rica quiere o ha querido más y más? ¿Por qué siguen acumulando riqueza si ya tienen de sobra todo lo que necesitan para vivir bien? ¿Acaso están enfermos?
El origen etimológico de codicia es cuspiditas, un vocablo latino. Se ha definido como un afán excesivo de riquezas, como un deseo voraz y vehemente de algunas cosas buenas, no solo de dinero o riquezas. Lo que más caracteriza al codicioso es un interés propio, un egoísmo que nunca se consigue satisfacer. Se ha dicho que la codicia es como el agua salada, pues cuanto más se bebe más sed da. Para el codicioso suficiente nunca es suficiente. Codicia y avaricia no son la misma cosa. Mientras que la avaricia es el afán de poseer riquezas u otros bienes con la intención de atesorarlos para uno mismo mucho más allá de lo requerido para satisfacer las necesidades básicas y el bienestar personal, la codicia se limita a un afán excesivo de riquezas sin necesidad de querer atesorarlas. El avaro acumula, es tacaño, gasta lo menos posible y casi nunca comparte. El codicioso puede disfrutar de su riqueza, se la gasta y puede incluso compartirla. Hágase pues, si le place, amigo de un codicioso, pero nunca de un avaro. El jugar a la lotería, el apostar en un casino o el invertir en bolsa, incluso cuando se trate de pequeños ahorradores, tampoco deja de ser un comportamiento que, aparte de adictivo, alberga un plus de codicia, pues no suele hacerse por necesidad.
Un estudio de la universidad de Gante en Bélgica ha puesto de manifiesto que la codicia ocurre más a menudo en hombres que en mujeres, en el mundo financiero o en posiciones de gestión y, generalmente, en personas no muy religiosas. Ninguna razón biológica que conozcamos nos permite afirmar que las mujeres son menos codiciosas que los hombres, pero el que la mayoría de los imputados y condenados por corrupción en muchos países sean hombres pudiera darlo a entender. La explicación a esa diferencia es cultural, pues en la mayoría de países son los hombres los que suelen asumir el liderazgo en los negocios o los cargos políticos o administrativos susceptibles de generar corrupción.

La enfermedad que hace que los órganos no paren de crecer

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"Me dolía la mandíbula y los médicos me decían que era por los nervios; lo que estaba pasando es que me estaba creciendo un lado del mentón". Así se le manifestó a Yesika Medina, entonces de 23 años, la acromegalia, una enfermedad rara de origen endocrino provocada, durante la edad adulta, por una alteración en la hipófisis, una glándula del tamaño de un garbanzo que produce la hormona del crecimiento. Un tumor benigno en la base de ese garbanzo suele ser el causante del descontrol en la hipófisis, el responsable de que la glándula genere de forma excesiva la hormona del crecimiento. Como es una dolencia que se produce en la edad adulta, los afectados ya no crecen a lo alto o a lo ancho, sino que la hormona del crecimiento apunta a otras partes del cuerpo, como los huesos y órganos internos como el corazón.
Mandíbulas prominentes, manos y pies agrandados, o rasgos faciales endurecidos son algunas de las características físicas que manifiesta un paciente acromegálico. "Pero no es gigantismo", aclaran pacientes y especialistas. Pero más allá de la transformación física de los afectados, la acromegalia provoca un cambio sistémico en el organismo. "El crecer sin parar implica que el órgano cambia de morfología pero también de función. El corazón, por ejemplo, llega a ser más grande y se produce una hipertrofia cardíaca, o sea, que su funcionamiento disminuye", explica Resmini. Los acromegálicos también sufren artropatías por el crecimiento de algunos huesos y el páncreas, por ejemplo, deja de funcionar correctamente, lo que puede degenerar en una diabetes. Las comorbilidades más graves, no obstante, son las dolencias cardiovasculares y el cáncer de colon.
Los tratamientos disponibles para tratar la acromegalia pasan por varias fases según la dificultad del caso. La extirpación del adenoma con neurocirugía es el primer paso pero hay algunos tumores difíciles de quitar completamente. "En ese caso hay que acompañar la cirugía con terapia médica, que son fármacos que controlan la enfermedad, pero es un tratamiento crónico", apunta Resmini. En caso de que esta farmacoterapia no sea del todo efectiva, el paciente ha de someterse a sesiones de radioterapia, aunque esta genera efectos adversos porque, al quemar buena parte de la hipófisis, se dañan otras funciones de la glándula y los pacientes pueden desarrollar, por ejemplo, hipopituitarismo —la hipófisis produce una cantidad anormalmente reducida de algunas hormonas.
En Argentina, donde fue tratado al principio, tampoco recibía el tratamiento "en tiempo y forma" y el adenoma reapareció. Tuvo que someterse a radioterapia y ahora mantiene a raya su acromegalia con la medicación, aunque la enfermedad le ha dejado algunos problemas osteomusculares de forma casi permanente. "El peligro de esta enfermedad es la lentitud que tiene porque crees que es normal lo que te pasa", apunta Gabriel.
Las causas de esta dolencia todavía se desconocen. "Un 3% son causas genéticas por un gen mutado, pero el resto no se sabe", admite Resmini. La prevalencia es de entre 40 y 70 casos por millón de habitantes y se suele diagnosticar en pacientes de entre 30 y 50 años, aunque el periplo hasta llegar a ponerle nombre a esos síntomas inespecíficos que suelen brotar puede retrasarse, de media, unos siete años. De hecho, los expertos reconocen que existe un infradiagnóstico de esta dolencia, entre otras cosas, por desconocimiento. "Los endocrinólogos somos pocos y otros especialistas no conocen la acromegalia, aunque a lo mejor vean las consecuencias de ella", explica la doctora del Sant Pau.
Precisamente, para destapar la bolsa de pacientes no diagnosticados, la Asociación Española de Afectados por la Acromegalia ha lanzado una campaña para dar a conocer la enfermedad. 

Un análisis de sangre para detectar ocho tipos de cáncer

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Una parte fundamental del esfuerzo contra el cáncer se concentra en el desarrollo de nuevos fármacos. Sin embargo, la necesidad de utilizar medicamentos es en cierta medida un fracaso. La mayoría de los tumores localizados se pueden curar solo con cirugía si se detectan a tiempo, antes de que la metástasis haya llevado el mal a distintos órganos del cuerpo y el tratamiento sea más complicado. Por ese motivo, uno de los objetivos de la investigación contra el cáncer consiste en detectar la enfermedad antes de que haya comenzado a invadir el organismo.
Muchos tumores pueden requerir décadas desde que comienzan a crecer hasta que se convierte en una dolencia mortal. En muchos casos, sin embargo, no es posible observarlos con las técnicas actuales. Las biopsias líquidas, un tipo especial de análisis de sangre que detectaría en la circulación células de un tumor que aún es invisible por otros medios, son un camino que puede mejorar la detección temprana. Hasta ahora, no obstante, la gran mayoría de las personas evaluadas con biopsias líquidas en busca de mutaciones sufren una fase avanzada de la enfermedad y faltan estudios que hayan examinado un grupo amplio de individuos sanos para conocer la precisión de los análisis.
Esta semana, un equipo internacional de investigadores ha publicado en Science un trabajo sobre un nuevo análisis de sangre que puede ayudar a detectar en una fase menos avanzada ocho tipos comunes de cáncer. Después de probar su método en más de 1.000 pacientes calcularon que para cinco de estos tumores (ovario, hígado, estómago, páncreas y esófago), para los que en casos de riesgo medio no existen pruebas disponibles, la sensibilidad del test variaba entre el 69% y el 98%. También había diferencias dependiendo de la fase de la enfermedad evaluada. En la fase II, cuando el tumor aún no es muy grande y sigue localizado, la sensibilidad fue del 73%. En la primera fase, la sensibilidad media era del 43%, aunque variaba entre el 100% para cáncer de hígado y el 20% para cáncer de esófago. Los otros tumores que se pueden identificar con la nueva prueba son de mama, colon y pulmón.
Otra de las ventajas del análisis de sangre presentado hoy, bautizado como Cancer SEEK, es que a partir de unas proteínas que se emplean como marcadores, puede identificar el órgano en el que se encuentra el tumor. Eso no es posible con las biopsias líquidas actuales que se basan únicamente en un análisis genómico. Por último, también es importante que la técnica es muy específica, algo que evitará casi por completo los falsos positivos.
El precio de este test único para buscar rastros de ocho tipos de cáncer a la vez rondaría los 500 dólares según sus creadores, una cifra inferior a pruebas para un solo tipo de tumor como la colonoscopia.

TRASPLANTE CARDÍACO INFANTIL CON GRUPOS SANGUÍNEOS INCOMPATIBLES EN ESPAÑA

En el  Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, centro nacional de referencia para el tratamiento de cardiopatías congénitas y de trasplante cardíaco infantil, ha conseguido realizar un trasplante de corazón  a una niña de 5 meses con grupos sanguíneos incompatibles.

La niña fue diagnostica antes de nacer de una malformación cardíaca: hipoplasia de ventrículo izquierdo (poco desarrollado este ventrículo).
El seguimiento se hizo desde el centro Madrileño y programaron su nacimiento en el mismo (la familia vive en Extremadura).
A los cinco meses de vida, llego un donante disponible para la bebe, a partir de ese momento la directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) puso en marcha por primera vez un nuevo programa “AB0 incompatible”.

Este programa tiene la iniciativa en que los bebes nacen sin anticuerpos o defensas naturales que ataquen a las características de los grupos sanguíneos diferentes al suyo y esto genera un rechazo al órgano trasplantado. Este proceso solo ocurre hasta los 15 meses de vida, puesto que su sistema inmune esta inmaduro, por ello este programa solo se puede realizar en bebés y no en adultos.

El 9 de enero se llevo a cabo el trasplante, donde se realizó un “filtro” para eliminar los anticuerpos frente al grupo sanguíneo del donante, que debido a su edad no son muchos.  También  trasfundieron otros elementos sanguíneos (plasma y plaquetas) libres de anticuerpos y que son compatibles tanto en el receptor como en el donante.

Aunque la pequeña aún se encuentra ingresada, la operación fue todo un éxito realizándola en tiempo récord: 230 minutos. Los médicos confirman que evoluciona favorablemente, no necesita ayuda para respirar y su corazón funciona sin medicamentos.  Si continua así, pronto le darán el alta.


En definitiva, Carla no es la primera niña que se beneficia de esta técnica en el mundo, sí lo es en España. Fuera de nuestras fronteras, unos 300 niños se han sometido a este tipo de trasplantes en países como Estados Unidos y Australia, por ejemplo. Concretamente, el primero tuvo lugar en Canadá.

La inhibición de una única proteína 'anula' la adicción a la cocaína

No hay ninguna duda de que el consumo de cocaína es perjudicial para la salud, especialmente para la salud cerebral, dado que altera la función y la estructura del cerebro y provoca muchos efectos negativos. Por tanto hay que tener en cuenta la gran adicción que genera esta droga. Una adicción que se debe a una cuestión de genética y bioquímica.
En el caso de las personas ‘predispuestas’ a convertirse en adictas, ¿qué se puede hacer?, según un estudio llevado a cabo por investigadores una facultad de Nueva York (EE.UU.), la solución podría ser más ‘sencilla’ de lo que parece: hay que administrar fármacos que inhiban en el cerebro una proteína denominada ‘factor estimulante de colonias de granulocitos’ (G-CSF).

Como explica Drew Kiraly, director de esta investigación, «los resultados de nuestro trabajo son interesantes porque, más allá de los programas de 12 pasos y la psicoterapia, no hay terapias asistidas con fármacos para tratar la adición a la cocaína».

Ratones adictos

Distintas investigaciones previas habían mostrado una asociación entre la cocaína y el sistema inmunitario tanto en animales como en humanos, lo que explica que el sistema inmune responda de forma ‘anómala’ a los fármacos en aquellos casos en los que se ha desarrollado una adicción a esta droga.

Los autores utilizaron ratones a los que administraron dosis de cocaína. Y lo que vieron es que los ratones tratados con la droga mostraban una mayor expresión tanto en sangre como en el cerebro de una citoquina producida por el sistema inmune: la glicoproteína G-CSF.

El siguiente paso fue inyectar el G-CSF en una de las regiones cerebrales asociadas con el sistema de recompensa de los animales (accumbens).Y los ratones se volvieron más adictos y requerían mayores dosis de cocaína.

Finalmente, los autores inyectaron en el núcleo accumbens de los ‘adictos’ un anticuerpo diseñado para neutralizar el G-CSF. Y en este caso, los animales se vieron menos ‘motivados’ para tomar cocaína, por lo que su consumo disminuyó.

Tratamientos en pacientes

En definitiva, parece que este G-CSF, dado que altera el deseo de los ratones por la cocaína, podría ser directamente responsable del desarrollo de la adicción a esta droga. En caso de que sean igualmente aplicables a los seres humanos, nuestros resultados ofrecen un enfoque terapéutico potencial para disminuir la motivación de los adictos a consumir la droga».

Una vez que sepamos cómo actuar mejor sobre la señalización de G-CSF para reducir los comportamientos adictivos, habrá una gran posibilidad de que los tratamientos dirigidos sobre G-CSF puedan ser ‘traducidos’ en tratamientos para los pacientes».

sábado, 20 de enero de 2018

El peligroso motivo por el que no debes taparte la nariz y la boca al estornudar.


El estornudo es un reflejo con el que el organismo limpia las vías aéreas, un acto reflejo que tiene cierto nivel de control consciente. Se cree que tiene dos fases: una inspiratoria espasmódica inicial y una fase respiratoria nasal y oral.
Esta reacción generalmente se produce como respuesta al contacto con gérmenes o por inhalación de productos irritantes. Sin embargo, hay personas que estornudan cuando reciben ciertos estímulos (estornudo fótico).
Los investigadores han averiguado que se produce por los motivos más variopintos, y se sabe que resulta prácticamente imparable: cuando una persona estornuda, el aire expulsado puede salir a una velocidad de 70 a 130 kilómetros por hora. La lluvia de saliva resultante es capaz de cubrir un área aproximada de ocho metros cuadrados. Cuando algunas personas quieren reprimirlo, se tapan la nariz y la boca en el momento del estornudo.

Recientemente, un impactante caso ha llevado a los doctores a publicar un artículo en la revista BMJ Case Reports para avisar de que esta estrategia no es nada recomendable. Los investigadores explicaron que un hombre de 34 años acudió a urgencias. Dijo que había notado un crujido después de un potente estornudo reprimido y que su cuello había comenzado a hincharse. El hombre casi había perdido la voz y pudo contar que le resultaba extremadamente doloroso tragar.


El motivo de sus lesiones está en que la presión generada con el estornudo no pudo liberarse a través de la boca y la nariz. En lugar de eso, la fuerza dañó los tejidos blandos de la garganta. De hecho, rompió la faringe, la cavidad membranosa que une el esófago y la laringe con la boca y la nariz y que funciona como una caja de resonancia para el habla.

Los médicos dicen que, aunque las lesiones son raras, esta maniobra tiene complicaciones bastante peligrosas, como el pseudo mediastino, la perforación del tímpano, el aneurisma cerebral, (la rotura de pequeños vasos sanguíneos del cerebro), lesiones musculares o incluso rotura de costillas. Además, cuando se impide un estornudo aparece otro efecto secundario: no se expulsa al agente irritante o infeccioso que lo ha provocado.

martes, 16 de enero de 2018

Deja de contar ovejas. Esto es lo que debe hacer si las preocupaciones no le dejan dormir.

Haga esto antes de ponerse el pijama.

El segundo consejo pasa por preocuparse, sí, pero adrede. “Durante diez o quince minutos al día, debemos escribir en un papel aquello que sabemos que más tarde nos quitará el sueño”, sostiene el psicólogo. Su propuesta se fundamenta sobre la base de que el cerebro responde ante las preocupaciones, en primera instancia, de forma automática, tratando de evitarlas; busca distraerse para no pasarlo mal. Pero, ¿qué sucede cuando estamos en la cama? Que la mente no tiene con qué distraerse y es pasto de esos sentimientos agobiantes. “Por eso, si dedicamos unos minutos al día a preocuparnos de forma consciente, lograremos que el cerebro racionalice esos pensamientos, evitando así que estallen cuando dejemos la mente en blanco”. Que vendrán, sí; pero con menos crudeza, asegura el experto.El psicólogo enumera tres pautas. La primera, hacer deporte de forma regular: “Está demostrado que hacer ejercicio tres o cuatro veces a la semana, trascurridos dos meses y medio, es igual de efectivo para conciliar el sueño que los medicamentos para la ansiedad”, asegura. Y completa diciendo que basta un mes y medio para notar cómo la tristeza y la depresión pierden poder sobre nosotros. Por eso, anima a hacer deporte –nunca antes de acostarse, puesto que el cortisol segregado nos activa y elimina el sueño– para despejar cuerpo y mente. “¿Qué deporte? Eso no es tan importante; en función de las preferencias o capacidades de cada uno”, concluye.
La tercera pauta, y quizá la más conocida, sea la de la meditación. “Diez minutos al día, a medio plazo, nos ayudarán de forma sobresaliente”. Pero también se puede optar por poner en práctica alguna técnica de relajación, como la técnica del ‘4-7-8’ –coger aire durante cuatro segundos, retenerlo durante siete y expulsarlo por la boca de forma sostenida durante ocho– o las de relajación muscular progresiva de Jacobson o Schultz. Y jamás dé vueltas en la cama: “Si pasados 30 minutos no hemos conseguido dormirnos, es mejor levantarse y realizar cualquier actividad monótona como leer o fregar los cacharros”, concluye el psicólogo.

Pero eso no es todo


La Sociedad Española del Sueño (SES) enumera varios consejos: evitar la estimulación lumínica de los dispositivos electrónicos antes de acostarse –así que nada de tele, tablet o smartphone–, alejarse de los ruidos y la contaminación acústica, mantener una temperatura ambiental entre 18 y 21 grados y la habitación limpia, ordenada, además apostar por los tonos pastel como el azul, el verde y el amarillo o por los colores neutros para las paredes. También apagar el móvil o dejarlo fuera del cuarto para evitar las radiaciones electromagnéticas, elegir un colchón de firmeza media y no usar almohadas demasiado altas o de plumas y, por último, utilizar el dormitorio únicamente para descansar o para mantener relaciones sexuales.En absoluto. Porque, a pesar de que las preocupaciones puedan estar más o menos controladas, también hay muchos trucos que tienen que ver con la alimentación, los horarios o el entorno en el que cada uno descansa. Empezando por el dormitorio, hay muchos factores a tener en cuenta.
En cuanto a la alimentación, la SES recomienda no cenar alimentos ricos en aminoácidos tirsina y fenilalanina –traducción: carnes rojas, huevos, jamón o productos con vitamina C como kiwis y naranjas– y apostar por los de alta concentración de triptófano, como los lácteos, plátanos, pescados azules o frutos secos. Además, conviene evitar cafés, tés y bebidas estimulantes, las comidas que producen flatulencia o acidez, el consumo excesivo de alcohol o el tabaco. Porque no, el cigarro no relaja, sino que activa todavía más.
Por último, en relación a los horarios y rutinas del sueño, la SES aconseja limitar la siesta a un máximo de 20 o 30 y, sobre todo, mantener unos ciclos regulares, sin establecer grandes cambios entre los días de trabajo y de descanso.
¿Y las ovejitas? “Puede ser considerada una práctica de mindfulness, de meditación, pero no servirá de nada si no se implementan el resto de consejos”, afirma el psicólogo Jesús Matos. Porque quizá lleguemos a contar una, dos, tres y cuatro ovejas, pero probablemente la quinta se yerga sobre sus dos patas traseras, saque un micrófono y empiece a darle un speech sobre todo aquello por lo que usted está realmente preocupado. Por eso, practique. Haga deporte, preocúpese adrede y ordene su cuarto, aconsejan los expertos. Así estará más cerca de levantarse al día siguiente con un pequeño y extrañamente adorable cerco de saliva sobre su almohada.