sábado, 7 de abril de 2018

La muerte súbita del lactante, relacionada con mutaciones en los músculos respiratorios

En los países más desarrollados, el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) es la principal causa de fallecimiento en menores de un año. Aunque hay factores de riesgo, como la posición al dormir, el tabaquismo de los padres, el calor o el colecho, se desconocen las causas profundas de esta muerte. 


Ahora, un grupo de científicos y médicos británicos y estadounidenses han descubierto algo allí donde nadie estaba mirando: en los músculos respiratorios, como los intercostales o el diafragma que ensanchan o encogen la cavidad torácica facilitando el trabajo a los pulmones. La investigación, publicada en The Lancet muestra que entre los bebés fallecidos por muerte súbita hay una proporción anormalmente alta de variantes en los genes que codifican el desarrollo y funcionamiento de estos músculos.

Analizaron el exoma (la parte codificante del genoma) de 84 pequeños que murieron de SMSL. En tierras americanas, estudiaron el de 194 bebés. Se fijaron en concreto en el gen SCN4A, que interviene en el desarrollo de unos receptores que hay en las células musculares (canales de sodio NaV1.4) y que hacen que se contraigan o relajen.
En la población en general, la presencia de variantes potencialmente perjudiciales de este gen se ha asociado con un abanico de trastornos neuromusculares de base genética, como la miotonía, diversas miopatías, paradas temporales de la respiración e incluso espasmos en las cuerdas vocales. Por fortuna estas mutaciones son muy raras, afectando a menos de cinco personas por cada 100.000. Sin embargo, entre los 278 pequeños estudiados encontraron mutaciones en cuatro de ellos, el 1,4% de los casos. En el laboratorio, forzaron la expresión de estas variantes en células humanas sanas y confirmaron que los canales de sodio empezaban a fallar. "Este descubrimiento revela un mecanismo completamente nuevo para el SMSL que no había sido tenido en cuenta hasta ahora", resalta Hanna.
Pero ¿qué ocurre con los otros 274 niños que no portaban una mutación dañina en el gen SCN4A y que, sin embargo, murieron de muerte súbita? Aunque el profesor Hanna reconoce esta limitación de sus resultados, la ve como una oportunidad: "Significa que ahora debemos tener en cuenta otros canales de iones como posibles causantes de SMSL y hay al menos otros 100 genes relacionados con los canales de iones de los músculos", recuerda. Es la fase en la que están ahora, estudiando estos otros posibles candidatos para explicar la muerte del resto de niños.
"No hay que olvidar que la muerte súbita es una enfermedad heterogénea a la que hay asociadas unas 20.000 variantes genéticas", recuerda Brugada. "El 1,4% de este estudio puede parecer poco pero abre la puerta a estudiar otros genes que controlen la respiración", añade. Todo suma para intentar responder, dice, a las preguntas de siempre: "¿De qué se mueren niños y jóvenes tan sanos? ¿Por qué hay algunos bebés con una mutación que sobreviven, pero mueren de muerte súbita de adultos?"

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