domingo, 1 de octubre de 2017

¿Por que no les afecta su propio veneno?

«Ser tóxico puede ser bueno para la supervivencia, porque te da una ventaja sobre los depredadores» 

El tamaño y el color de las ranas de la jungla avisan a los depredadores de que son peligrosas ya que están equipados con algunas de las neurotoxinas más potentes de la naturaleza.Esto nos hace preguntarnos ¿Por qué no se envenenan a sí mismas? ¿Por qué no muchos más animales son venenosos y así evitan la muerte?

Las respuestas a ambas preguntas están muy relacionadas, y podrían ayudar a diseñar fármacos contra el dolor o contra las adicciones. Un grupo de investigadores de la Universidad de Texas (Estados Unidos) ha contestado a estas preguntas. Han descubierto una mutación en el ADN de las ranas que altera los receptores del sistema nervioso y que evita que se envenenen a sí mismas. Además, han averiguado que esta capacidad es difícil de adquirir y que limita la cantidad de animales venenosos.


Analgésico mortal

Los científicos han investigado un subgrupo de ranas venenosas que usan una neurotoxina conocida como epibatidina, con una capacidad analgésica 250 veces mayor que la morfina. El motivo de que sea toxica es que se une al sistema nervioso y causa hipertensión, parálisis e incluso la muerte.

Estas ranas tienen una mutación en el ADN que cambia su propio sistema nervioso y  les hacen adquirir resistencia a su toxina.

Esta información podría ser útil para diseñar nuevos fármacos, ya que la epibaditina tiene la gran ventaja de no ser adictiva (como la morfina u otros). De hecho, en la actualidad ya se han estado desarrollando cientos de compuestos a partir de esta toxina. 


Llave para las neuronas

Las toxinas de las ranas son moléculas que tienen una estructura que les permite encajar con otras moléculas(receptoras), que se encuentran en la superficie de las células del sistema nervioso. Cuando se produce este acople el receptor activa cambios en  la neurona que se transforman en señales nerviosas.

La epibaditina tiene una estructura muy similar a la de las moléculas que activan los receptores normalmente, pero a diferencia de estas, las toxinas producen una respuesta excesiva y continuada que sobrecarga el sistema nervioso,por eso son tóxicas.

Lo interesante es que las ranas tienen unos receptores modificados para evitar que la epibaditina se una a ellos, pero  permitiendo que se unan las moléculas normales y necesarias.

Para llevar a cabo esta investigación, los autores recogieron tejidos de 28 especies de ranas (entre las que había ranas tóxicas con y sin epibaditina, y ranas no tóxicas). Leyeron la parte del ADN encargada de fabricar los receptores y compararon las diferencias que había en ellos.

No hay comentarios: