sábado, 15 de febrero de 2014

GOTAS DE ROCÍO EVOLUTIVO



Hay varias cosas que todos nosotros tenemos muy en claro, y entre ellas, una destaca por su significado pluripotencial y enigmático, bajo la yema de los dedos.¿A quién no se le han arrugado, al menos alguna vez, tras pasarnos largo tiempo sumergidos en agua?
Estos pliegues, que en apariencia pueden llegar a parecer triviales, podrían tener en realidad una explicación evolutiva. Siempre hemos creído que se arrugaban porque la piel absorbe el agua, pero Tom Smulders, biólogo evolutivo de la Universidad de NewCastle, propone una teoría muy distinta: las arrugas, que propician que el agua se escurra, mejoran la adherencia (como los surcos de un neumático), por lo que podrían representar una herencia evolutiva por parte de unos hipotéticos ancestros semiacuáticos, cuya característica podría haber supuesto una ventaja a la hora de mantenerse sujetos a rocas resbaladizas o apresar los esquivos peces.

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