martes, 16 de mayo de 2017

Hallada una terapia muy prometedora para prevenir las recurrencias en el cáncer de mama


Célula de cáncer de mama

Célula de cáncer de mama 
El cáncer de mama es, con más de 27.000 nuevos diagnósticos anuales, el tumor más frecuente entre las mujeres de nuestro país. Un tipo de cáncer que provoca cada año el deceso de más de 6.200 españolas, en la mayoría de los casos por la reaparición –o ‘recurrencia’– del tumor al cabo de varios años una vez el inicial –o ‘primario’– había sido erradicado. Y es que en gran número de ocasiones, los tratamientos actuales no son capaces de eliminar todas las células cancerígenas, por lo que siempre queda un grupo de células malignas ‘residuales’ que, indistinguibles de las ‘sanas’, acabarán formando un nuevo tumor que resultará mucho más difícil de tratar. De ahí la importancia de un estudio llevado a cabo por investigadores del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) en Heidelberg (Alemania), en el que se identifican las características para diferenciar a las células residuales de las sanas y se abre la puerta al diseño de nuevas terapias para prevenir el cáncer de mama recurrente.
Como explica Martin Jechlinger «nuestros resultados sugieren que las células residuales retienen una ‘memoria oncogénica’ que puede ser aprovechada para el desarrollo de fármacos frente a los tumores de mama recurrentes».

Acabar con las células residuales

Gracias a los avances alcanzados en las últimas décadas, el número de mujeres con cáncer de mama que sobreviven al tumor inicial es cada vez mayor. El problema es que, en muchos casos, los tratamientos disponibles –esto, la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia– no son lo suficientemente eficaces para destruir todas las células tumorales, lo que provoca que quede un grupo de células residuales que acabarán proliferando y formando un nuevo tumor. Pero, ¿por qué estas células residuales son tan difíciles de eliminar? Pues básicamente, porque no hay manera de distinguirlas de las células sanas hasta que no se ‘activan’ para causar el cáncer. En consecuencia, no se puede saber si una paciente experimentará o no una recurrencia y, de ser así, cuándo. O así ha sucedido, cuando menos, hasta ahora.
Para llevar a cabo el estudio, los autores emplearon ‘organoides’ o ‘estructuras organotípicas’ –esto es, cultivos de células que forman una estructura funcional similar a la del órgano original, en este caso la mama– creados a partir de células extraídas de modelos animales –ratones– con cáncer de mama. Y lo que hicieron fue analizar profusamente todas las células que sobrevivieron a los tratamientos –las células residuales– y compararlas con las obtenidas de animales sin la enfermedad.
Los resultados mostraron que, frente a las sanas, las células tumorales residuales presentan una alteración del metabolismo de los lípidos. Y asimismo, que como fruto de esta alteración lipídica tienen niveles elevados de unas moléculas denominadas ‘especies reactivas del oxígeno’. Un aspecto importante dado que es bien sabido que estas moléculas dañan el ADN celular, hasta el punto de que, como apuntan los autores, «creemos que este daño en el ADN es el que desencadena la reaparición del tumor».
Es más; identificadas las diferencias, los autores administraron moléculas dirigidas a contrarrestar estas alteraciones metabólicas en ratones con cáncer de mama. Y lo que vieron es que el número de recurrencias tumorales se redujo de forma muy significativa en estos animales.
Como refiere Martin Jechlinger, «en nuestro trabajo hemos hallado que las células residuales tienen características moleculares que las distinguen claramente del tejido mamario normal y que parecen ser la causa de la recurrencia. Y asimismo, que cuando tratamos estas características en modelos animales, sus tumores mostraron una menor tasa de reaparición».

No hay comentarios: